¿Dieta sí o dieta no?La cruda realidad

¿Alguien ha comenzado a hacer dieta de cara al verano?

Ya está el verano a la vuelta de la esquina y comienza la famosa operación bikini. Todas queremos estar estupendas y muy delgaditas para ir a la playa y de repente nos da el super apretón y comemos todo verde, sacamos tiempo de donde no lo teníamos para hacer algo de ejercicio y dejamos de comer porquerías.

En estos casos somos capaces de esforzarnos muchísimo por conseguir nuestro objetivo pero,    ¿merece todo esto la pena a largo plazo?. La realidad es que no.

Es verdad que al hacer estas dietas y sobre esfuerzos perderemos esos 2 o 3 kilos que nos sobran pero a largo plazo volveremos a recuperar esos kilos en un abrir y cerrar de ojos. ¿Y por qué? Porque volveremos a comer exactamente lo mismo que antes de haber empezado la dieta o incluso más ya que estaremos ansiosas de todo lo que nos hemos privado.

Para ser coherentes lo que hay que intentar es crear un hábito de vida saludable en el que no sea un sufrimiento constante para nosotras el comer o hacer ejercicio.

Sabemos que:

  1. Tenemos que comer bien, no sólo por estar delgadas o gordas si no por otras razones bastantes más importantes que perjudican nuestra salud.
  2. Hay que hacer ejercicio con regularidad si no queremos tener problemas cardiovasculares, de peso y las piernas llenas de celulitis.
  3. Está demostrado que tener buenos hábitos de comida con la combinación y cantidad de alimentos adecuados te hacen sentir mejor por dentro y por fuera, además de sentirte realmente saciado.

De qué sirve morirse de hambre unos meses si realmente ese no es el tipo de alimentación que seremos capaces de llevar en el futuro. Hay que buscar una dieta que se adapte a ti y que puedas llevar para toda la vida, ya que la alimentación es un hábito como otro cualquiera y hay que hacerlo con regularidad y poco a poco para que el cuerpo y la mente se vayan acostumbrando.

Algunos trucos que pueden ser de ayuda:

1. Combina las carnes y pescados con verduras y ensaladas. Toma la cantidad que realmente te sacien.

2.Comienza a llenar la despensa de arroces y pastas integrales. Combínalos con verduras y hazte ricos woks.

3. Cuando no sepas que comer, opta siempre por prepararte una ensalada con pollo, bonito o salmón. ( Venden unas tiras de pollo al natural en Mercadona que son muy útiles para estos momentos).

4. Búscate un aliado para los momentos en los que necesites comer dulce como por ejemplo onzas de chocolate negro, un trozo de bizcocho casero, copos de avena con leche desnatada y canela o un yogurt de chocolate light.

5. Es preferible merendar algo que llegar a la cena muerta de hambre.

Hay que aprender a comer bien cada día sin que suponga una dieta ni un esfuerzo sino un modo de vida en el que disfrutemos comiendo alimentos sanos y de vez en cuando nos demos un capricho.

 

 

 

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